| Carta
Pastoral Para La Diócesis De Stockton - 1 Octubre 2005
Del Señor Obispo Stephen
Blaire
(Para ser leída el fin de semana del
1 y 2 de octubre)
En conmemoración del décimo
aniversario de la encíclica del Papa Juan Pablo II,
“El evangelio de la vida”
¡Qué hermosa es la casa
de Dios, quien no vive en edificios hechos por manos humanas,
sino en cada corazón humano y en la maravilla de la
creación de los cielos y la tierra! Todo es un regalo
del creador, todo es reflejo de Dios. Cada corazón
palpita mostrando la imagen de Dios en la dignidad de la persona
humana. Cada día el sol sale y se oculta en toda la
tierra, sobre justos e injustos. El entrañable misterio
de Dios sostiene la toda la creación en existencia
y ha enviado un Salvador para restaurar toda la creación
a su bondad original. Tanto amó Dios al mundo que envió
a su único Hijo para que fuera nuestro redentor y salvador
–tan precioso es el don de la vida y tan sagrada es
la persona humana.
La gran encíclica de Juan Pablo II “El
evangelio de la vida” fue escrita para revelar la gloria
de la creación, y promover y defender la dignidad de
cada vida humana.
Ahí el Papa escribió: “El
Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad
de la persona y el Evangelio de la vida son un único
e indivisible Evangelio”. (no.2)
Todos los ataques a la vida son amenazas a
la dignidad humana: “pobreza, hambre, enfermedades,
violencia y guerra... asesinato, aborto, eutanasia, tortura,
coerción de la voluntad, condiciones infrahumanas de
vida, esclavitud, prostitución, la trata de blancas
y de jóvenes”. “Estas situaciones envenenan
la sociedad humana” dijo el Papa. Señaló
de manera especial los males del aborto y la eutanasia, que
“empiezan a ser socialmente aceptables”.
Estar a favor de la vida no es ser un enemigo
de la libertad. Nosotros honramos al creador respetando la
vida. Como enseña claramente la encíclica, cuando
nosotros: “respetamos, defendemos, amamos y servimos
a la vida, a toda vida humana” encontramos “justicia,
desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad”. (no.
5)
Octubre es el mes dedicado a respetar la vida.
En nuestra diócesis, nos enfocaremos en dos situaciones
que terminan con la vida: la eutanasia y el aborto; en la
oposición de la iglesia a la pena de muerte, y daremos
renovada atención a la calidad de vida y la ecología,
mediante la justicia ambiental.
La vida no es una cosa, ni algo que se pueda
negociar o una propiedad que se puede controlar. La vida es
un regalo de Dios a nosotros. Nosotros somos los administradores
a quienes les ha sido confiado este precioso regalo. Viviremos
a plenitud nuestra vida si mantenemos nuestros ojos fijos
en Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Es Cristo
quien nos da vida en abundancia.
Last Update February 28, 2007
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