| Homilía por Tercer Domingo Tiempo Ordinario: Enero 24, 2010
Given by the Most Reverend Stephen E. Blaire at the Cathedral of the Annunciation in Stockton.
Jesús comenzó su ministerio público en Galilea, yendo a la sinagoga de Nazaret y anunciando el Reino de Dios. El poder del Espíritu Santo le llevaría desde ahí a Cafarnaúm, a través de Samaria, hacia Jerusalén y, en última instancia, hasta la gloria por medio de su pasión, muerte y resurrección.
El Evangelio de San Lucas, que se está leyendo en este año litúrgico, nos presenta a Jesús principalmente como maestro. Empezando en la sinagoga, después de hacer la lectura del profeta Isaías, Jesús enrolló el volumen y anunció al pueblo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír". En el Evangelio de San Lucas, el ministerio de Jesús cumple todas las promesas de Dios que encontramos en los Escritos y los Profetas del Antiguo Testamento. Debe ser de gran interés para nosotros saber que Jesús no cumple las promesas de Dios sólo en una forma espiritual, sino que las cumple por acciones concretas: físicas, económicas y sociales.
Las palabras del profeta Isaías, leídas por Jesús, son una adaptación poética de San Lucas: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido," (pongan atención a las descripciones tan reales que hace Jesús) "me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva. Me ha enviado para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor." Jesús ha venido a traer alivio y curación a los pobres, a los encarcelados, a los enfermos, a los oprimidos, los que están en deuda. Es más, el Evangelio de san Lucas no es sólo para nosotros y para los nuestros. El Evangelio de San Lucas es universal. Cristo ha venido para todos.
Como discípulos de Cristo nosotros hemos sido ungidos por el Espíritu Santo para continuar la labor de Cristo a través de la iglesia, a lo largo de nuestra vida ordinaria. Entendemos muy bien que nuestro discipulado, nuestro cristianismo, nuestro amor por Dios y por el prójimo, tiene que ser real, tangible. (tanhible) Nunca desistimos en el cuidado de los pobres, aunque a veces nos sintamos cansados o incluso emocionalmente agotado, o pensemos que se aprovechan de nosotros. No hay que pensar nunca que alguien ya no tiene remedio. Incluso los encarcelados, que a veces son considerados como lacras de la sociedad, siguen siendo seres humanos. Nadie está fuera de la redención. Todos hemos sido testigos o hemos sabido de conversiones verdaderamente sorprendentes.
Queremos el mejor cuidado para las personas enfermas.
Aunque no estén de acuerdo con todos los aspectos de la legislación propuesta para la salud, el cuidado médico es un derecho humano fundamental para todos… y todos quiere decir todos. Jesús vino a liberar a todas las personas.
Hay tanta opresión en el mundo: terrorismo, trato de blancas, aguas contaminadas, atención médica inadecuada, opresión política, explotación de los recursos naturales, destrucción de los niños no nacidos; racismo, fanatismo, genocidio, y un sinfín de cosas más. Nosotros estamos ungidos para liberar a los cautivos. A nosotros nos toca hacer todo lo que esté a nuestro alcance, según nuestras condiciones de vida, para lograr esto.
Yo he visto con mucha atención los esfuerzos heroicos de los médicos, las enfermeras, los trabajadores de socorro, el apoyo militar y de todos los trabajadores de la Iglesia en Haití. (‘I’ ‘T’) English sounds 4 “i” & “t”
Aún antes del terremoto, Catholic Relief Services tenía tres cientos trabajadores en Haiti. Catholic Relief Services es la agencia oficial de la Comunidad Católica de los Estados Unidos para ayuda humanitaria internacional. Ustedes ayudan a Catholic Relief Services por medio de una colecta anual, y ahora por medio de esta colecta especial.
Como Cristianos, estamos comprometidos también a eliminar la deuda. Proclamar ‘un año de gracia del Señor’ se refiere al año jubilar para el perdón de las deudas. Esto significa que la economía no debe verse principalmente como un medio para obtener ganancias, sino como una forma de ayudar a la gente a vivir decentemente, capaces de sostenerse y satisfacer necesidades básicas: comida, ropa, vivienda, atención de la salud, y teniendo trabajo. La economía es para el beneficio de las personas y para su bienestar.
Atención para los más pobres, los encarcelados, los enfermos, los oprimidos, los marginados, los que están en deuda, es innata en la conciencia cristiana. Yo sé esto por la respuesta tan extraordinaria de todo nuestro pueblo Católico para ayudar a (i t) Haití. Porque amamos a Dios y a nuestro prójimo, nos unimos a todas las personas de buena voluntad en todo el mundo para ser generosos … sin medida. Con Jesús nosotros decimos hoy: "El espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido".
Last Update January 22, 2010
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